Que pena por ti. Pero miremos que aun esos delincuentes necesitan de nuestra oración. Muchos de ellos salen temprano de sus casas y ya no vuelven nunca.
Padre amado, pon un vallado de ángeles sobre todos y cada uno de nosotros. Bendice nuestras vidas y guárdalas. Amen.
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¡Tranqui, voy contigo!
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