EL DOLOR DEL RECHAZO parte II
EL RECHAZO Y SUS DIVERSAS MANIFESTACIONES
Rechazar: significa “separar de sí a algo o alguien...” y su resultado es: el rechazo.
El rechazo es una de las experiencias más dolorosas que vivimos, sobre todo cuando se produce en la infancia y además, cuando proviene de los propios papás. El rechazo implica que no han sido satisfechas las necesidades básicas de amor y aceptación, indispensables para constituir una mente sana y, agregaría, un cuerpo sano. En su lugar aparecen una serie de sentimientos y pensamientos negativos, tanto sobre sí mismo (“no valgo, no sirvo”, ...) como sobre los demás (desconfianza, dudas, etc.). Cuando hay una personalidad de base bien fundamentada, los rechazos en edad posterior, duelen, pero pueden ser bien elaborados (1). Si no es así, todo rechazo real o fantaseado es sentido como destructivo, identificándolo con las experiencias tempranas negativas. Se ha dañado tanto la capacidad de dar como de recibir amor.
Es importante considerar que a veces, los papás han dado amor, pero por alguna razón los hijos no están seguros de ello. Por ej. una mamá enferma, con internaciones prolongadas y frecuentes implica no sólo la ausencia de mamá sino quizá también la del papá y aunque lo amen, el niño se siente abandonado y no querido. También puede ocurrir que los padres, en función de sus propias experiencias infantiles, no puedan expresar el amor de manera que el niño pequeño pueda comprenderlo.
Por otra parte, los padres en general se niegan a aceptar que rechazaron o rechazan a sus hijos, ya que esto los llevaría a enfrentar lo que suele ser realidad: que ellos a su vez fueron hijos rechazados. El “ser creyentes” suele dar un barniz de validez por cuanto se supone que el amor está presente, anulándose a veces el rencor, la amargura, etc. etc. que siguen anidando en el corazón. Por las experiencias vividas muchos papás no tienen la menor idea del daño que están causando a sus hijos.
No podemos dejar de mencionar a los papás que sufren o han sufrido de enfermedades mentales graves, lo cual ha impedido que puedan crear una familia que actúe como elemento de contención adecuada para el niño.
El Dr. Solomon dice: “la manera en que un padre rechaza a un hijo es a veces, inversamente proporcional a la manera en que él mismo fue rechazado, aunque muchas veces lo trata exactamente igual a la forma en que fue tratado”. (2)
Manifiesto à es cruel à es plenamente consciente para el hijo
El rechazo puede ser
Encubierto à igual de dañino à pero es más difícil de enfrentar
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