No digas PADRE,
si cada día no te portas como su hijo.
No digas NUESTRO,
si vives aislado en tu egoísmo.
No digas QUE ESTÁS EN EL CIELO,
si solo piensas en las cosas mundanas.
No digas SANTIFICADO SEA TU NOMBRE,
si no lo honras ni lo alabas con tus palabras y tus obras.
No digas VENGA A NOSOTROS TU REINO,
si lo confundes con el éxito material; si no vives y llevas la Buena Nueva.
No digas HÁGASE TU VOLUNTAD,
si no la aceptas cuando es dolorosa.
No digas DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA,
si no te preocupas por la gente con hambre, sin cultura y sin vivienda.
No digas PERDONA NUESTRAS OFENSAS,
si guardas rencor a tu hermano.
No digas NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN,
si tienes la intención de seguir pecando.
No digas LÍBRANOS DEL MAL,
si no tomas partido contra el mal.
No digas "AMÉN"
Si no has entendido o no tomas en serio las palabras del "Padre Nuestro".