Hoy, analizando mi
vida durante el año que pasó, puedo ver que he crecido mucho, no soy el mismo desde que Dios me dio la oportunidad de vivir en libertad y en pureza sexual, un cambio por el cual otras áreas de mi
vida han mejorado.
Por un momento me detuve a pensar qué cosas perdí a causa de la pornografía y las consecuencias de ese pecado en mi
vida. Hice esta pregunta a un joven que estuvo preso de esta adicción, quien me respondió: “perdí amistades sinceras con mujeres, empleos y responsabilidades académicas”. A raíz de esta respuesta suya hice un listado de qué fue lo que yo perdí:
1. Mi identidad, pues deseaba ser el tipo de persona que veía en la pornografía.
2. La imagen mental correcta de las mujeres.
3. Sensibilidad hacia el pecado.
4. La oportunidad de crecer y ser mejor cada día.
5. Mi relación con Dios.
6. Mis ojos, al acostumbrarlos a ver lo que ellos querían, y no lo que debían.
7. Tiempo muy valioso de mi
vida, invertido en horas viendo pornografía.
8. La oportunidad de ser más productivo en lo que hago para Dios, y por lo tanto, en mi trabajo.
9. La oportunidad de vivir libre de muchas consecuencias del pecado.
10. Mi corazón en las cosas que son pasajeras, en lugar de las eternas.
Tu situación podrá ser diferente a la mía, y tal vez no hayamos cometido los mismos pecados, pero de algo estoy seguro, y es que con el pecado siempre llevamos las de perder. Todos aquellos que conocemos la Palabra de Dios sabemos esto y sabemos que con Cristo siempre ganamos, pero el pecado trae consigo la muerte.
Ahora Dios está trabajando en mi
vida, formando mi carácter y dándome una vez más la oportunidad de recuperar esas grandes virtudes que perdí a causa del pecado. No me es fácil tener que pasar este proceso, pero al ver lo bueno que Dios es conmigo y que sus planes siempre son para mí bien, prefiero esto, mil veces, en lugar de volver atrás.
Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11 NVI
He escuchado muchos testimonios de personas que han perdido dinero, su matrimonio, su ministerio, sus estudios, empleos y otras cosas más a causa de un pecado oculto. En sí, el punto ahora no es pensar en lo que has perdido y quedarte viendo como eso se va, como un barco de papel sobre las aguas de un río, sino de ver qué estás haciendo hoy por recuperar todo lo que Dios ha entregado en tus manos para hacer su voluntad. (
Mateo 25:14-30).
En un programa de TV vi a Nick Vujicic dar una respuesta muy acertada al responder a la pregunta: ¿qué opinas de la crisis que hay en el mundo? Y él respondió: “la mayor crisis que el mundo tiene en la actualidad es el pecado en sus corazones y no tener a Cristo en su corazón”. El afán de la
vida nos hace preocuparnos por lo que vamos a perder económicamente o qué va a suceder en el mañana (
Mateo 6:25-34), sin darnos cuenta que nuestra alma está perdida (
Lucas 12:16-23) y solo Cristo puede darnos eso que hemos perdido. (
Lucas 19:10)
Este es un momento oportuno para que tomes la decisión de caminar en santidad y de entregar cualquier pecado que hayas ocultado a la luz de Cristo y de tener la esperanza de que lo mejor para tu
vida está en Él. Si vives en una crisis, en la que Cristo está ausente de tu
vida en algunas áreas, y deseas vivir en pureza, te invito hoy a que escribas tus impresiones o bien escribas un mensaje privado y así poder ayudarte a que vallas venciendo a este vicio que puede terminar con tu libertad.
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Vida Eterna
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Wow! vean esta hermosa promesa!
Mat 19:29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. |
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